Patente submarina
Una patente que permanece oculta en fase de solicitud durante años y sale a la superficie cuando toda la industria ya depende de la tecnología.
Hasta 1995, las solicitudes de patente en Estados Unidos eran secretas y la protección duraba 17 años desde la concesión, no desde la presentación. Quien alargaba el trámite con solicitudes de continuación podía esperar a que la tecnología se volviera estándar y solo entonces emerger. El gran maestro fue el inventor Jerome Lemelson, cuyas solicitudes de los años cincuenta sobre visión artificial acabaron reportando más de mil millones de dólares en licencias, buena parte del sector de los códigos de barras.
La adaptación al ADPIC en 1995 fijó el plazo en 20 años desde la solicitud, y desde 2000 la mayoría se publica a los 18 meses. En 2005 un tribunal de apelación declaró inaplicables las patentes de Lemelson por demora injustificada. La patente LZW de Unisys, que solo empezó a hacerse valer contra los usuarios después del éxito del GIF, suele meterse en la misma familia.