Sacudida de cámara
Una sacudida breve y dirigida de la cámara que da peso a golpes, explosiones y aterrizajes; pura sensación de juego que no toca la simulación.
El truco aprovecha el vínculo que el cerebro hace entre movimiento y fuerza: una ráfaga o una explosión se sienten más duras si la imagen da un respingo. La versión ingenua añade un desplazamiento aleatorio por fotograma, pero se ve a trompicones. Es mejor guiar la sacudida con ruido de Perlin a lo largo del tiempo y dejar que un valor de «trauma» decaiga con suavidad, como popularizó Squirrel Eiserloh en una charla de la GDC en 2016.
En exceso resulta mareante, por eso casi todos los juegos incluyen un control para atenuarla o desactivarla. La sacudida pertenece a la familia de efectos de sensación de juego: cosas que no cambian ninguna regla pero hacen que se noten.