Código dos-de-cinco
Un código decimal en el que cada cifra son cinco bits con exactamente dos unos — si el patrón se rompe, la máquina sabe al instante que algo ha fallado.
Los diez dígitos caben en las diez formas de elegir dos unos entre cinco bits. Esa restricción es justo la gracia: todo patrón válido tiene exactamente dos unos, así que un solo bit que cambia de valor deja tres unos o uno solo, y el error se detecta en el acto. A los bits se les asignaban pesos de modo que la suma de los dos unos diera la cifra, con un patrón especial para el cero.
El código encajaba donde la conmutación era poco fiable. Los ordenadores de relés de Bell y más tarde el IBM 7070 lo usaron para atrapar fallos en la unidad aritmética, y la misma idea sobrevive en los códigos de barras postales. Es primo del código biquinario, que hace lo mismo con siete bits en lugar de cinco, y pertenece a la familia de los códigos de peso constante — patrones que se protegen a sí mismos manteniendo siempre el mismo número de unos.