Lotus contra Borland
Caso estadounidense de 1995 que calificó una estructura de menús como método de operación y, por tanto, libre de copiar.
La hoja de cálculo Quattro Pro, de Borland, podía mostrar el árbol de menús de Lotus 1-2-3 y ejecutar sus macros, de modo que las empresas cambiaban de programa sin reescribir sus hojas. Lotus demandó en 1990 y ganó en primera instancia: la jerarquía de menús se consideró protegida.
El First Circuit revocó la sentencia en 1995. Órdenes como «Copy» y «Print» en un orden determinado son un método de operación, que la ley de derechos de autor excluye expresamente, igual que los botones de un vídeo. El Supremo se dividió cuatro a cuatro en 1996, lo que dejó en pie la sentencia sin sentar precedente nacional. La cuestión de las interfaces y la compatibilidad volvió dos décadas después, esta vez con las API de Java.