Búfer de profundidad logarítmico
Guardar la profundidad en una escala logarítmica para que la precisión alcance en toda la vista, desde centímetros de cerca hasta kilómetros de lejos.
Un búfer Z corriente hereda el sesgo de la proyección en perspectiva: casi toda la precisión cae junto a la cámara y casi ninguna en el plano lejano, lo que provoca z-fighting a distancia. Un búfer de profundidad logarítmico escribe en cambio la profundidad como el logaritmo de la distancia en el shader de fragmentos, lo que iguala la resolución a lo largo de rangos enormes: imprescindible en renderizadores planetarios y espaciales donde la escala abarca órdenes de magnitud.
El precio es que la profundidad debe escribirse por fragmento (gl_FragDepth), lo que anula el descarte temprano de Z si no se maneja con cuidado, y que el valor no interpola linealmente a lo largo de un triángulo. La técnica se popularizó en los simuladores espaciales de WebGL durante la década de 2010. La alternativa, el reverse-Z, resuelve el mismo problema a un coste casi nulo y por eso ha ido imponiéndose allí donde el hardware lo permite.