Efecto Haas
El oído deja que el sonido que llega primero decida la dirección, aunque una copia que llega unos milisegundos después sea más fuerte.
Helmut Haas lo describió en su tesis de Gotinga de 1949; ese mismo año Hans Wallach y sus colegas lo llamaron efecto de precedencia. Dos sonidos idénticos separados por entre uno y treinta milisegundos, aproximadamente, se funden en uno y parecen venir de la primera fuente. La copia tardía puede ser unos 10 dB más fuerte antes de que la ilusión se rompa. Es la parte de la psicoacústica que impide que los rebotes en las paredes nos confundan sobre dónde está cada cosa.
Los técnicos de sonido lo aprovechan en los dos sentidos. Los sistemas de PA retrasan los altavoces del fondo de la sala para que el sonido parezca seguir saliendo del escenario. En la mezcla, retrasar un canal 10–20 ms convierte una fuente mono en una imagen estéreo ancha. Sumado a mono, el mismo truco se vuelve un filtro peine, algo que se suele descubrir la primera vez que la canción suena en un móvil.