Reflexiones tempranas
Los primeros ecos, todavía dispersos, que rebotan en paredes, suelo y techo: lo que le dice al oído el tamaño de la sala antes de que llegue la cola de reverberación.
Durante unos 50–80 milisegundos tras el sonido directo llega un puñado de rebotes nítidos. Casi nunca se perciben como ecos sueltos, porque el efecto Haas hace que el cerebro los funda con el original, pero su separación y su dirección delatan las dimensiones y la forma del recinto. Solo después se espesan hasta formar la masa difusa que solemos llamar reverb.
Las reverbs digitales suelen modelarlas aparte, con una línea de retardo de varias tomas o con el método de fuentes imagen que Jont Allen y David Berry publicaron en 1979. Bajar las reflexiones tempranas y conservar la cola es un truco de mezcla veterano: la voz gana espacio sin acabar relegada al fondo del auditorio.