Dispersión atmosférica
Cómo la luz del sol es dispersada por las moléculas y partículas del aire, el motivo de que el cielo sea azul de día y rojo al atardecer.
Dos tipos de dispersión bastan para casi todo. La dispersión de Rayleigh afecta más a las longitudes de onda cortas y tiñe de azul un cielo despejado; cuando el sol está bajo, su luz recorre un camino más largo por la atmósfera, el azul se dispersa y lo que queda es rojo. La dispersión de Mie ocurre contra partículas mayores —bruma, polvo— y produce el halo blanquecino alrededor del sol.
Los motores en tiempo real lo calculan de forma analítica (el modelo de Preetham, 1999) o precalculando la dispersión en tablas de consulta (Bruneton y Neyret, 2008). El resultado alimenta tanto el color del cielo como la perspectiva aérea: cómo las montañas lejanas se desvanecen hacia el horizonte. Nishita sentó las bases en 1993.