Conversor analógico-digital (ADC)
El circuito que mide una tensión a intervalos regulares y anota la respuesta como un número entero: la puerta entre el micrófono y todo lo digital.
Dos decisiones gobiernan cada conversión: cada cuánto se mide la señal (la frecuencia de muestreo) y con qué finura se gradúa cada lectura (la profundidad de bits). Todo lo que supere la frecuencia de Nyquist debe filtrarse antes de medir; si no, se pliega hacia abajo como tonos fantasma que ningún filtro posterior sabrá distinguir de la música.
Los diseños varían según el trabajo. Los conversores flash comparan contra cientos de referencias a la vez y viven en osciloscopios; los SAR afinan la respuesta bit a bit y van dentro de microcontroladores. Casi todos los conversores de audio desde los noventa usan modulación delta-sigma: una medición de un bit a varios megahercios, mucho sobremuestreo y un filtro digital que diezma hasta 48 kHz. Así el difícil filtro analógico pasó a la parte digital del chip, donde es barato y exacto.