Interfaz de audio
La tarjeta de sonido externa del estudio casero: la caja donde micrófonos e instrumentos se vuelven números y los números vuelven a sonar en los auriculares.
Una interfaz de audio reúne todo lo que el chip de sonido integrado del ordenador hace mal: previos de micrófono con alimentación phantom, entradas de instrumento, conversores AD y DA de bajo ruido y, a menudo, entradas y salidas digitales como ADAT o S/PDIF. Se conecta normalmente por USB, y en los modelos más caros por Thunderbolt o Ethernet.
Lo que separa una buena interfaz de una mala rara vez está en la hoja de especificaciones y casi siempre en el controlador. La cifra que importa es la latencia de ida y vuelta: cuánto tarda una nota en entrar, pasar por el DAW y volver a salir. En Windows eso significa ASIO; en Mac y Linux suele bastar el controlador de clase USB Audio Class 2.0, y la caja funciona sin instalar el software del fabricante.