Turingery
El método manual de Turing para deducir la posición de las levas de las ruedas de la máquina Lorenz — construido sobre conjeturas apenas mejores que el azar, pero muchísimas de ellas.
Llegó en julio de 1942, medio año después de que Bill Tutte reconstruyera la lógica interna de la máquina sin haber visto nunca una. Saber cómo estaba construida no bastaba: cada rueda llevaba un patrón de levas móviles que los alemanes cambiaban a intervalos, y hasta conocer ese patrón no había nada que leer. Turingery partía de un fragmento de clave obtenido de una profundidad y remontaba desde ahí hasta las levas.
El truco estaba en la diferencia. En lugar de trabajar con la clave directamente, Turing tomaba la diferencia entre caracteres contiguos, porque las ruedas psi a veces no avanzaban, y esa inmovilidad dejaba un rastro estadístico. Cada conclusión aislada sobre una leva concreta era poco fiable, pero la misma leva podía juzgarse desde muchas posiciones distintas, y los votos se sumaban. El personal lo llamaba Turingismus y lo consideraba difícil de aprender — no por la cantidad de pasos, sino porque exigía tolerar estar bastante equivocado durante buena parte del camino hasta acabar teniendo razón.