Estiramiento temporal (time-stretching)
Cambiar cuánto dura un sonido sin arrastrar su tono: el truco que un magnetófono a la velocidad equivocada nunca supo hacer.
Si se acelera una cinta, el sonido se acorta y sube de tono a la vez; tiempo y altura van soldados. Para separarlos, los algoritmos trocean el audio en granos cortos y los solapan más o menos apretados (overlap-add, WSOLA), o rehacen la señal en el dominio de la frecuencia con un vocoder de fase, descrito por Flanagan y Golden en Bell Labs en 1966. Cambiar el tono es lo mismo al revés: se estira el tiempo y luego se cambia la frecuencia de muestreo.
Ableton Live lo convirtió en método de trabajo en 2001, con cada loop siguiendo automáticamente el tempo de la canción. Los artefactos son conocidos: golpes de batería emborronados, un «faseo» metálico y voces que parecen grabadas dentro de un barril. Los algoritmos modernos detectan los transitorios y los protegen, pero estirar algo ocho veces sigue sonando exactamente a lo que es.