Request to Pay
Un mensaje normalizado en el que el beneficiario pide el dinero y el pagador pulsa «aceptar», lo que lanza una transferencia desde la cuenta correcta por el importe correcto.
El mensaje en sí no mueve un céntimo. Es una factura digital que llega a la aplicación del banco del pagador con importe, beneficiario y referencia ya rellenados, y que puede aceptarse, rechazarse o aplazarse. Si se acepta, se ejecuta una transferencia corriente, en Europa idealmente por SEPA Instant. A diferencia de la domiciliación, no hace falta mandato: es el pagador quien empuja el dinero y conserva el control.
El European Payments Council publicó el reglamento de SEPA Request-to-Pay en noviembre de 2020, con mensajes basados en ISO 20022 (pain.013 y pain.014). El Reino Unido tiene su propia versión, de Pay.UK, y en España la idea recuerda a pedir dinero por Bizum. Lo difícil, como siempre, no es la tecnología, sino que miles de bancos se suban al mismo esquema.