Nomograma
Un dibujo que calcula: se apoya una regla sobre dos valores conocidos y se lee la respuesta donde cruza la tercera escala.
El francés Maurice d'Ocagne construyó el primero en 1884, bautizó la disciplina como nomografía en 1891 y publicó un tratado sobre ella en 1899. La diferencia con la regla de cálculo es decisiva: la regla es de propósito general pero exige que el usuario conozca el procedimiento, mientras que el diagrama se dibuja para una única fórmula y la resuelve en un solo movimiento. Cualquiera puede leer un nomograma sin saber qué fórmula hay detrás, que era exactamente lo que se necesitaba cuando el cálculo lo tenía que hacer un artillero, un capataz de obra o una enfermera.
Se imprimieron por cientos de miles hasta la llegada de la calculadora de bolsillo, y le sobrevivieron en unos pocos ámbitos. La dosificación de fármacos, las escalas de riesgo clínico y los cálculos de peso y equilibrio en aviación todavía los usan, por las mismas razones por las que se construyeron: no necesitan pilas, se leen con poca luz, y una respuesta equivocada por un factor de mil se nota de inmediato, porque la regla queda fuera del papel.