Mat Honan
El periodista de Wired cuya vida digital quedó borrada en cosa de una hora en 2012 porque alguien quería su usuario de Twitter de tres letras.
Los atacantes no necesitaron ninguna vulnerabilidad en el sentido habitual. Llamaron al soporte de Amazon y añadieron una tarjeta de crédito a su cuenta; volvieron a llamar y usaron esa tarjeta para hacerse con la cuenta, donde se veían los cuatro últimos dígitos de otra tarjeta. Esos cuatro dígitos bastaron para que el soporte de Apple restableciera su contraseña de iCloud. A partir de ahí se borraron a distancia su iPhone, su iPad y su MacBook, le secuestraron el Gmail y se quedaron con la cuenta de Twitter @mat.
El propio Honan escribió el relato de referencia, con conversaciones con uno de los atacantes incluidas. Amazon y Apple endurecieron sus procedimientos en cuestión de días. La lección era incómoda: las políticas de soporte de dos empresas, razonables por separado, formaban juntas una puerta trasera. Y las fotos de su hija no estaban en ninguna copia de seguridad.