Aprendizaje automático
Programar mostrando ejemplos en lugar de escribir las reglas a mano.
La diferencia con la programación clásica es de dirección: en lugar de codificar cómo distinguir un gato de un perro, se entrega un modelo con miles de fotos etiquetadas y él deduce los patrones. Sirve precisamente para problemas cuyas reglas nadie sabe formular con precisión.
El coste es la opacidad y la dependencia de los datos. Un modelo aprende también los sesgos del conjunto con el que se entrenó, y explicar por qué decidió algo puede ser difícil o imposible. Cuando los datos reales dejan de parecerse a los de entrenamiento, la calidad cae sin previo aviso.