Ethical source
Licencias que prohíben ciertos usos del código por motivos morales y que, por definición, no son de código abierto.
El movimiento tomó nombre e impulso en 2019, cuando Coraline Ada Ehmke publicó la Hippocratic License, que veta los usos que vulneren los derechos humanos. Su precursora fue la licencia de JSON de 2002, en la que Douglas Crockford añadió que el software "se usará para el Bien, no para el Mal". IBM pidió, y obtuvo, una excepción que permitía a IBM y a sus clientes usarlo para el mal.
La Open Source Initiative rechaza todas estas licencias: la definición de código abierto prohíbe discriminar a personas o ámbitos de uso. Las objeciones también son prácticas. ¿Quién decide qué es el mal, y qué abogado de una gran empresa aprueba una dependencia con esa cláusula? El resultado es un código vedado justo a los usuarios cuidadosos que sí leen las licencias.