Código fuente disponible (source-available)
El código se puede leer, pero la licencia prohíbe algo que el código abierto, por definición, tiene que permitir.
Término paraguas para licencias que publican el código pero restringen lo que se puede hacer con él: casi siempre, ofrecerlo como servicio en la nube o usarlo comercialmente para competir con el autor. Microsoft ya probó una variante llamada Shared Source en 2001. La ola moderna llegó en 2018, cuando la Commons Clause y la SSPL aparecieron el mismo año como respuesta a los proveedores cloud que vendían como servicio las bases de datos de otros.
La diferencia con el código abierto no es técnica sino jurídica: la definición de la OSI prohíbe discriminar por ámbito de uso, que es exactamente lo que hacen estas licencias. Las empresas que cambian suelen llamarlo un ajuste. La comunidad suele responder con un fork.