Curvas isofónicas
Curvas que muestran qué intensidad necesita un tono en cada frecuencia para sonar igual de fuerte: el oído está lejos de ser lineal.
Harvey Fletcher y Wilden Munson, en Bell Labs, midieron en 1933 cómo percibían los oyentes distintos tonos frente a una referencia de 1 kHz. Las curvas muestran que el oído es más sensible entre 2 y 5 kHz, donde resuena el conducto auditivo, y que pierde mucho en graves, sobre todo a bajo volumen. La unidad es el fonio. Robinson y Dadson repitieron las mediciones en 1956, y la norma actual es ISO 226.
Por eso los amplificadores antiguos tienen un botón de loudness que realza graves y agudos a bajo volumen, y por eso una mezcla suena distinta según lo alto que se escuche. La ponderación A se basa en la curva de 40 fonios, y la ponderación K de LUFS es una versión más tosca de la misma idea. El oído no se deja medir con un voltímetro.