Diamond contra Diehr
Sentencia del Tribunal Supremo de EE. UU. de 1981 que admitió la patente de un proceso industrial controlado por un programa informático.
James Diehr y Theodore Lutton tenían un método para vulcanizar caucho en el que un ordenador medía continuamente la temperatura del molde, calculaba el tiempo de curado con la ecuación de Arrhenius y abría la prensa en el momento exacto. La Oficina de Patentes lo rechazó invocando Benson: al fin y al cabo, el núcleo era una fórmula conocida.
El Supremo discrepó por cinco votos contra cuatro. La ecuación por sí sola no era patentable, pero un proceso completo que la usaba para transformar un material físico sí, con ordenador o sin él. La sentencia fue la puerta por la que entraron las patentes de software en EE. UU. Se interpretó con creciente generosidad hasta que State Street casi borró el límite en 1998 y Alice contra CLS Bank lo volvió a trazar en 2014.