Imprinter (máquina de calco)
El carro mecánico que calcaba los dígitos en relieve de la tarjeta sobre un comprobante con papel carbón, y la razón por la que las tarjetas tuvieron números grabados durante tanto tiempo.
El comerciante colocaba la tarjeta en una bandeja, encima un juego de comprobantes con papel carbón, y pasaba un rodillo de ida y vuelta. Por el ruido, en inglés la llamaban "zip-zap"; quien se pillaba los dedos, "knuckle buster". El cliente firmaba, una copia era para él, otra para la tienda y la tercera se enviaba físicamente al adquirente. Por debajo del límite de piso no hacía falta llamar, y la única defensa contra tarjetas robadas era una lista impresa de números bloqueados.
El papel carbón era un agujero de seguridad en sí mismo: la hoja desechada llevaba el número completo en escritura especular y era una fuente apreciada por los estafadores. La máquina sobrevivió años como respaldo durante apagones. Cuando por fin desapareció, el relieve tampoco tenía sentido, y cada vez más tarjetas se emiten planas, con el número impreso en el reverso o solo en la app.