TLC
Memoria NAND flash que almacena tres bits por celda distinguiendo ocho niveles de voltaje distintos. El estándar en prácticamente todos los SSD de consumo actuales.
Cuantos más bits por celda, menor precio por gigabyte, pero peor resistencia y escritura más lenta, porque los márgenes entre niveles se estrechan y la carga debe colocarse con más precisión. A grandes rasgos: la SLC aguanta decenas de miles de ciclos de borrado, la MLC unos pocos miles, la TLC entre 1000 y 3000, y la QLC unos pocos cientos. La compensación es que parte de la memoria flash trabaja en modo SLC como caché de escritura, por lo que un SSD va como un rayo hasta que esa caché se llena, momento en que la velocidad puede caer en picado durante copias grandes. En la práctica, la resistencia rara vez es un problema para el usuario normal: las garantías se expresan en TBW y casi nadie escribe ni de lejos hasta ese límite.