RAW
Datos sin procesar del sensor de la cámara — todavía no es una imagen, sino la materia prima a partir de la cual se puede revelar una.
Un JPEG salido de la cámara ya lleva aplicados el balance de blancos, el enfoque, el contraste y la compresión, y esas decisiones no se pueden deshacer. Un archivo RAW, en cambio, guarda las lecturas del sensor tal cual, normalmente a 12 o 14 bits por píxel frente a los ocho del JPEG, lo que da muchísimo más margen para rescatar un cielo quemado o levantar las sombras.
Además, el sensor solo capta un color por píxel a través de su filtro Bayer, así que el archivo debe pasar por un proceso de demosaicing para convertirse en una imagen en color. Cada fabricante tiene su propio formato — CR3, NEF, ARW — lo que complica el archivo a largo plazo y es precisamente la razón de ser del DNG abierto de Adobe.