Rasterización
Averiguar qué píxeles cubre un triángulo: la base de todos los gráficos en tiempo real desde hace treinta años.
El método trabaja hacia delante: por cada triángulo de la escena, se proyecta sobre la pantalla y se rellenan los píxeles que caen dentro. Ese orden es justamente lo que lo hace rápido, porque el trabajo es proporcional al número de triángulos y a su área, y cada triángulo puede tratarse por separado, algo que le sienta de maravilla a una GPU.
El precio es que el método no sabe nada de cómo viaja la luz. Sombras, reflejos e iluminación indirecta hay que añadirlos como trucos aparte, cada uno con sus propias limitaciones. El trazado de rayos hace lo contrario, va del ojo hacia atrás y obtiene esos efectos gratis, pero cuesta muchísimo más: de ahí que los juegos modernos combinen las dos técnicas.