Pong
Dos rayas y un punto que crearon una industria — y una máquina que dejó de funcionar porque el monedero estaba lleno.
Nolan Bushnell encargó el trabajo a Allan Alcorn, un ingeniero recién contratado, como ejercicio: construir un juego de tenis de mesa. El resultado no contenía procesador alguno, solo circuitos lógicos que generaban la imagen directamente. La máquina de pruebas se instaló en un bar de Sunnyvale en el otoño de 1972 y se averió a los pocos días — el monedero estaba atascado hasta arriba, lo que se convirtió en la anécdota más repetida del sector.
La versión recreativa vendió decenas de miles de unidades y la versión doméstica llegó en 1975 a través de la cadena de grandes almacenes Sears. El éxito también desató la primera gran batalla legal de la industria del videojuego: Magnavox demandó a Atari por infringir las patentes de Ralph Baer, y Atari optó por licenciar en lugar de litigar.