Inyección de tinta piezoeléctrica
Técnica de inyección en la que un cristal empuja la gota mecánicamente, sin llegar a hervir la tinta.
Un elemento piezoeléctrico se deforma al aplicarle tensión. Colocado en la pared de una cámara de tinta, puede exprimir una gota por la boquilla, y dando forma al pulso de excitación se controla el tamaño de esa gota: gotas pequeñas para el detalle fotográfico, grandes para cubrir superficie. El método lo describieron en los setenta Zoltan y Kyser, entre otros, pero fue Epson quien lo convirtió en producto de consumo con Micro Piezo en 1993, frente al método térmico de burbuja de Canon y HP.
La diferencia tiene consecuencias mucho más allá de la física. Como la tinta nunca se calienta, no necesita aguantar la ebullición, así que funcionan pigmentos, disolventes y tintas de curado UV; de ahí que prácticamente toda la impresión industrial y de gran formato sea piezoeléctrica. Además, el cabezal está pensado para durar toda la vida de la impresora en lugar de tirarse con el cartucho. Sale más barato de mantener y resulta implacable cuando se obstruye: la tinta seca en un cabezal piezo es un problema de la impresora, no del consumible.