Reivindicación de patente
Las frases numeradas al final de una patente que definen exactamente qué está protegido; el resto del documento es contexto.
Una patente puede describir un invento a lo largo de cincuenta páginas, pero la infracción se juzga contra las reivindicaciones. Las independientes se sostienen solas; las dependientes añaden detalles ("el sistema según la reivindicación 1, en el que…") y sirven de línea de repliegue si una más amplia cae ante el estado de la técnica. Las palabras pequeñas pesan: "que comprende" es abierta y admite más elementos, "que consiste en" es cerrada.
Las patentes de software suelen reivindicar la misma idea tres veces: como método, como sistema y como soporte legible por ordenador, lo que en EE. UU. se llama reivindicación Beauregard por un caso de 1995. La gracia está en poder demandar tanto a quien ejecuta el programa como a quien lo vende.