Tarjeta de muescas marginales
La base de datos anterior al ordenador: tarjetas con una fila de agujeros en el borde, una aguja a través del mazo — y las que responden a la consulta se caen solas.
Por los bordes de la tarjeta corre una fila de agujeros pretroquelados. Para codificar un atributo se recorta el agujero hasta abrirlo en muesca; los datos en sí se escriben o pegan en el centro. La consulta es física: se cuadra el mazo, se pasa una aguja — las de hacer punto eran la herramienta estándar — por la posición del atributo buscado, y se levanta. Las tarjetas con muesca no tienen de dónde agarrarse y caen; el resto queda colgando. Varias agujas a la vez dan un Y lógico.
Sistemas como McBee Keysort y Cope-Chat sirvieron desde los años cuarenta a bibliotecas, consultas médicas y biólogos de campo: una base de datos consultable sin electricidad, con lenguaje de consulta de acero inoxidable. Los ordenadores baratos jubilaron las tarjetas en los setenta — el tamaño del lote siempre estuvo limitado a lo que uno pudiera levantar.