Art of Coding
La campaña para que la demoscene se reconozca como patrimonio cultural vivo, país por país, con la UNESCO como meta final.
La iniciativa arrancó hacia 2019 con la idea de que una subcultura digital puede ser patrimonio inmaterial igual que una danza popular o una artesanía. La convención de la UNESCO exige que la tradición figure antes en un inventario nacional, así que los sceners de cada país tuvieron que redactar ellos mismos las solicitudes. Finlandia fue la primera en 2020, Alemania la siguió en 2021 y desde entonces se han sumado otros países europeos.
El argumento era que la demoscene cumple los criterios mejor de lo que parece: una práctica transmitida entre generaciones durante más de treinta años, con tradiciones, encuentros y normas propias. Las parties y las competiciones son sus rituales visibles. Ver a los sceners en la misma lista que el canto coral ha hecho arquear más de una ceja.