Salto de Wheeler
El truco que permitía saltar dentro de una rutina y aun así encontrar el camino de vuelta — la llamada a subrutina, inventada en 1949.
En el EDSAC, David Wheeler resolvió el problema de que una rutina invocada desde varios puntos necesitaba saber a dónde regresar. Quien llamaba colocaba su propia posición en el acumulador justo antes de saltar; la primera instrucción de la rutina convertía ese valor en una orden de salto ya lista y la escribía encima de su propia última instrucción. La rutina adaptaba así su final a cada llamada, y quien la invocaba no necesitaba saber nada del mecanismo.
Con eso el código se volvió reutilizable, y el EDSAC obtuvo la primera biblioteca de subrutinas de la informática: cintas de papel guardadas en un archivador que el programador copiaba en su propia cinta. El método se describió en el manual de Wilkes, Wheeler y Gill de 1951, el primero sobre la materia. La debilidad salta a la vista de inmediato — como la dirección de retorno se escribe dentro del propio código, una rutina no puede llamarse a sí misma, porque la segunda llamada sobrescribe la primera. La recursión tuvo que esperar a la pila de llamadas.