Vaporware
Un producto anunciado, promocionado y reseñado en avances — pero que nunca llegó a salir.
La palabra surgió en la industria del microordenador estadounidense a principios de los ochenta, cuando el anuncio en sí era un arma: una nota de prensa lo bastante convincente podía persuadir a los clientes de esperar en vez de comprar el producto — ya funcional — de la competencia. Eso trajo demandas por publicidad engañosa y le enseñó a IBM, entre otros, dónde estaba el límite.
La prensa informática empezó a repartir premios vaporware como castigo anual, y las listas se convirtieron en un género propio. El ejemplo más citado es el juego Duke Nukem Forever, anunciado en 1997 y publicado en 2011, tras un desarrollo más largo que los estudios de buena parte de sus jugadores. Los equivalentes actuales suelen presentarse como vídeos de demostración de productos que aún no funcionan. El fallo contrario es el shovelware: entregado, pero vacío.