Sarah Gordon
Investigadora estadounidense que en los noventa hizo algo poco habitual: preguntar a los autores de virus por qué lo hacían.
Mientras el resto de la industria antivirus trataba a los autores de virus como una amenaza sin rostro, Gordon los entrevistó, hizo encuestas y analizó las respuestas. Su artículo The Generic Virus Writer (1994) concluyó que la mayoría eran jóvenes, por lo demás bastante respetuosos de la ley, y que solían abandonar la afición con la edad: un retrato menos dramático que el de la prensa. Su correspondencia con el búlgaro Dark Avenger fue una de las pocas ventanas a cómo pensaba uno de los autores más temidos de la época.
Más tarde investigó antivirus en el Thomas J. Watson Research Center de IBM y después en Symantec. Su trabajo es un recordatorio temprano de que la seguridad trata tanto de personas y motivos como de código, algo que el sector redescubre más o menos cada cinco años.