Punch-in
Entrar en grabación a mitad de una pista que ya se está reproduciendo, para sustituir solo el pasaje fallido y dejar intacto el resto de la toma.
En un magnetófono multipista era un oficio: el músico tocaba desde un poco antes del error y el técnico pulsaba grabar en el instante justo y lo soltaba con la misma precisión. Medio segundo de desfase y la buena nota siguiente quedaba borrada para siempre. Los británicos lo llaman drop-in. Los magnetófonos posteriores y todas las DAW ofrecen auto-punch: los puntos de entrada y salida se fijan antes y la máquina hace el cambio.
El pre-roll — reproducir unos compases antes del punto — da al músico tiempo para entrar en el tempo y en la intención. Sin compensación de latencia el audio nuevo llega unos milisegundos tarde, y se oye como un doblaje en el corte. Con un historial de deshacer ilimitado, el punch-in ha cedido buena parte de su terreno al comping.