Tambor OPC
El cilindro fotosensible de una impresora láser, recubierto de una capa que se agota a un ritmo completamente distinto al del tóner que tiene al lado.
El tambor es un tubo de aluminio con una película fina de fotoconductor orgánico, OPC, casi siempre verde o azul. La capa se carga a unos cientos de voltios, el láser o la barra de LED retira la carga allí donde va la imagen, el tóner se adhiere al patrón y pasa al papel, y una cuchilla raspa el resto antes de la vuelta siguiente. La fotosensibilidad no es teórica: unos minutos a la luz del día bastan para grabar una sombra que luego aparece en todas las páginas.
Las primeras máquinas usaban selenio o sulfuro de cadmio, caros y tóxicos como para que el tambor fuese algo que revisaba un técnico. Los fotoconductores orgánicos llegaron en los años ochenta y lo abarataron hasta hacerlo desechable. El motor CX de Canon de 1984, el de la primera LaserJet, metió tambor, tóner y cuchilla en un cartucho de un solo uso y con ello zanjó el modelo de negocio de todo un sector. Brother y Oki, en cambio, mantuvieron separados tambor y tóner, de modo que se cambia lo que de verdad se ha acabado.