Números «nothing up my sleeve»
Constantes elegidas de forma que cualquiera pueda comprobarlas, para que nadie pueda afirmar que esconden una puerta trasera.
El nombre viene del truco de magia: nada escondido en la manga. Los algoritmos criptográficos usan estos números como constantes. Blowfish arranca de los decimales de pi, y SHA-2 deriva sus valores iniciales de las partes fraccionarias de las raíces cuadradas y cúbicas de los primeros números primos. Cualquiera puede recalcular esos valores a partir de una fuente conocida y aburrida, así que nadie pudo elegirlos para introducir un fallo.
El contraejemplo es Dual_EC_DRBG, un generador de números aleatorios del NIST cuyas constantes no tenían una justificación pública. Cuando las sospechas de una puerta trasera se hicieron ampliamente conocidas en 2013, el NIST retiró la recomendación. La lección: una constante que no puedes explicar es una constante en la que no deberías confiar.