Amenaza de guion de película
Escenario de ataque concreto y cinematográfico que se lleva un gasto defensivo desproporcionado precisamente porque es fácil de imaginar.
Bruce Schneier acuñó la expresión en 2005. Gobiernos y empresas se protegen contra la bomba en el zapato o el ataque con gas en el metro que alguien acaba de describir, mientras el atacante simplemente elige otro objetivo. Cada defensa contra un guion concreto desplaza la amenaza una calle más allá y cuesta lo mismo que la anterior.
Su alternativa era invertir en lo que funciona sea cual sea el guion: inteligencia, investigación y respuesta a emergencias. Para demostrar lo barato que es inventar escenarios aterradores, organizó desde 2006 un concurso anual de amenazas de película en su blog. La idea es prima hermana del teatro de seguridad y un buen recordatorio de lo que un modelo de amenazas no debería ser.