Lexmark contra Static Control
El caso de 2004 en que un fabricante de impresoras intentó usar la DMCA para frenar los cartuchos recargados, y perdió.
Las impresoras de Lexmark exigían en el cartucho un chip que respondiera a un saludo de autenticación y que contenía un diminuto Toner Loading Program. Static Control Components vendía un chip de recambio, Smartek, que copiaba el saludo y el programa para que los cartuchos recargados volvieran a funcionar. Lexmark invocó la prohibición de la DMCA de eludir medidas técnicas de protección y obtuvo en 2003 una orden cautelar.
El Sixth Circuit la anuló en 2004. El programa ocupaba unas pocas decenas de bytes dictados por su función y apenas era protegible, y el firmware de la propia impresora podía leerse libremente, así que el chip no controlaba el acceso a obra alguna. La DMCA era una ley de derechos de autor, no una herramienta para blindar consumibles. La pelea siguió por otros frentes y llegó al Tribunal Supremo en 2014, ya como un caso de publicidad engañosa.