Jay Radcliffe
El investigador diabético que hackeó su propia bomba de insulina y consiguió que los fabricantes le hicieran caso.
Jay Radcliffe tiene diabetes tipo 1, lo que le da un interés más personal en la seguridad de los dispositivos médicos que a la mayoría de investigadores. En Black Hat 2011 mostró cómo los comandos inalámbricos de su propia bomba de insulina podían interceptarse y falsificarse, porque el enlace no tenía ni cifrado ni autenticación.
En 2016, ya en Rapid7, comunicó fallos similares en la bomba Animas OneTouch Ping. Johnson & Johnson escribió a más de cien mil pacientes: era la primera vez que un fabricante avisaba directamente a los usuarios de una vulnerabilidad informática en un dispositivo médico. Radcliffe insistió en que el riesgo era bajo y en que los pacientes debían seguir usando la bomba; transmitir ese mensaje sin espantar a nadie de su tratamiento fue la mitad del trabajo.