Principio de Horton
Autenticar lo que se quiere decir, no solo lo que se dice: un MAC debe cubrir toda la interpretación del mensaje, no únicamente sus bytes.
Niels Ferguson y Bruce Schneier lo formularon en Practical Cryptography en 2003, tomando el nombre de Horton, el elefante del Dr. Seuss que decía lo que pensaba y pensaba lo que decía. La idea es que una etiqueta válida sobre los datos equivocados no vale nada: si la elección de algoritmo, los campos de longitud, la versión del protocolo o el remitente quedan fuera de lo autenticado, un atacante puede cambiar la interpretación sin tocar un solo byte protegido.
Muchos ataques son violaciones del principio con disfraz: degradaciones en las que la suite de cifrado nunca se autenticó, o campos concatenados que admiten dos particiones. El remedio es aburrido y eficaz: codificación inequívoca y todo el contexto dentro del MAC.