Geocodificación
Traducir una dirección a coordenadas — y la geocodificación inversa es el mismo viaje en sentido contrario.
El problema parece trivial y no lo es. Cada persona escribe las direcciones de forma distinta, les faltan partes, están mal escritas, se repiten entre localidades y a veces no existen en ningún registro. Por eso un geocodificador tiene que normalizar el texto, adivinar qué es calle y qué es localidad, y devolver una respuesta con un grado de confianza en lugar de una respuesta correcta a secas. La precisión va desde el edificio exacto hasta "en algún lugar de este código postal", algo que rara vez se nota en la respuesta de la API si no se lee con atención.
La geocodificación inversa — de una posición GPS a la dirección más cercana — mueve desde apps de reparto hasta la etiqueta de ubicación de una foto. Existen alternativas abiertas construidas sobre OpenStreetMap, como Nominatim y Photon, pero las condiciones de uso difieren mucho de las comerciales: casi todos los grandes proveedores prohíben almacenar los resultados o mostrarlos sobre un mapa que no sea el suyo.