Factor de forma
La forma física acordada de un componente — medidas, taladros para tornillos y posición de conectores que hacen que piezas de distintos fabricantes encajen entre sí.
Los factores de forma son la expresión más tangible de la estandarización. ATX, de Intel en 1995, fijó el tamaño de la placa base y dónde va el conector de alimentación, y sigue vivo treinta años después porque todo el ecosistema de cajas y fuentes de alimentación descansa sobre él. La misma lógica gobierna los discos de 2,5 pulgadas, las tarjetas M.2, las unidades de rack y los módulos de memoria: una vez fijadas las medidas, cien fabricantes pueden competir por lo que hay dentro en lugar de por si encaja.
El precio es la inercia. ATX todavía conserva rastros del espaciado de ranuras pensado originalmente para tarjetas ISA, y las longitudes de las tarjetas M.2 (2280, 2242) codifican medidas en milímetros en las que casi nadie piensa pero que todos deben respetar. Por eso los nuevos factores de forma solo se imponen cuando cambia algo fundamental — como cuando los SSD dejaron sin sentido la bahía de disco y la tarjeta pasó directamente a la placa base.