Cryptographic Autonomy License (CAL)
Licencia copyleft que no solo exige compartir el código, sino también que los usuarios puedan llevarse sus propios datos.
La redactó el abogado Van Lindberg para el framework distribuido Holochain. Parte de la premisa de la AGPL, según la cual ofrecer el software como servicio a terceros activa las condiciones, y añade algo nuevo: quien opere el servicio debe dar a cada usuario acceso a los datos que ese usuario aportó, y no puede impedirle conservar el control de sus propias claves criptográficas.
Su paso por la OSI fue una larga pelea. Los críticos sostenían que una licencia que regula datos y no código iba más allá de lo que puede exigir una licencia de código abierto, y la primera versión se retiró en 2019. La CAL-1.0 revisada se aprobó a comienzos de 2020. Casi nadie la usa, pero su pregunta, si el código abierto sirve de mucho cuando los datos están encerrados, no ha hecho más que ganar vigencia.