Ataque con solo texto cifrado
El atacante solo tiene los mensajes cifrados: ningún texto claro y ningún acceso al cifrado.
Es el adversario más débil de la escala criptoanalítica y, por eso, el más demoledor cuando triunfa: un cifrado que cae aquí cae ante cualquiera que escuche la línea. El análisis de frecuencias de al-Kindi en el siglo IX es el caso clásico: la estadística del idioma se filtra a través de cualquier sustitución monoalfabética, y el método Kasiski hace lo mismo con Vigenère.
A los cifrados modernos se les exige resistir atacantes mucho más fuertes, así que hoy el texto cifrado a secas rara vez lleva lejos. Las excepciones son las implementaciones con fugas: WEP cayó en parte porque los primeros bytes de RC4 estaban sesgados y sus vectores de inicialización eran demasiado cortos.