Carbanak
Un grupo criminal y su puerta trasera que, desde 2013, entró en un centenar de bancos y los vació comportándose exactamente como sus propios empleados.
Kaspersky publicó su informe en febrero de 2015 y cifró el botín en hasta mil millones de dólares, sacados de bancos de una treintena de países. La entrada fue de lo más corriente: correos con documentos adjuntos dirigidos a empleados bancarios. Una vez dentro, el grupo grabó pantallas y pulsaciones durante semanas para aprender cómo trabajaba el personal, y luego usó los sistemas del propio banco.
La retirada del dinero estaba muy pensada. Un saldo podía subir de 1.000 a 10.000 dólares y la diferencia salía por otro lado, sin que el titular notara nada. A los cajeros automáticos se les ordenaba soltar billetes a una hora concreta, justo cuando una mula pasaba casualmente por allí. El supuesto cabecilla fue detenido en España en 2018, pero el código siguió vivo y se asocia al grupo FIN7.