Autenticación biométrica
Desbloquear con la huella o la cara: cómodo, pero técnicamente un atajo hacia una clave, no una contraseña en sí.
El diseño decisivo es que la biometría nunca sale del dispositivo. El sensor la compara con una plantilla matemática en hardware protegido y solo responde sí o no; la app nunca ve la huella. Ante un sí, se libera una clave del Secure Enclave o del Keystore para usarla.
La limitación es de fondo: la biometría no se puede cambiar. Una contraseña filtrada se sustituye; una huella filtrada la conservas de por vida. Por eso siempre hay un PIN o una contraseña de reserva, y por eso la legalidad de que te obliguen a desbloquear con la cara difiere de la de las contraseñas en varias jurisdicciones.