Artifex contra Hancom
Caso estadounidense de 2017 en el que un tribunal aceptó que una licencia GNU puede funcionar como contrato vinculante y no solo como permiso de derechos de autor.
Artifex ofrece Ghostscript con licencia dual: gratis bajo una licencia GNU para quien comparta su código, o previo pago para quien no quiera. La surcoreana Hancom integró Ghostscript en su paquete ofimático sin hacer ni lo uno ni lo otro, y además había declarado públicamente que lo usaba bajo la GNU GPL.
Hancom pidió que se desestimara la demanda alegando que nadie había firmado nada. La jueza Jacqueline Scott Corley, del Distrito Norte de California, no estuvo de acuerdo: la licencia dice que usar el software implica aceptarla, y la propia declaración de Hancom bastaba como prueba. Eso permitió a Artifex reclamar daños contractuales, en esencia el precio de una licencia comercial, además de la infracción. Las partes llegaron a un acuerdo ese mismo año, así que el valor como precedente es modesto, pero el razonamiento se cita mucho.